Todo comienza desde el principio

Te has preguntado cuál es tu propósito?

Hace un par de días en una clase de Fundamentos de Cábala, el maestro comentó: ¿Quieres saber cuál es tu propósito? Go to the beginning. Ve al principio.

¡Simple respuesta!

Ve al principio. Porque todo comienza por ahí.

¿Pero a qué principio?

¿A cuando se creó la tierra?, ¿Cuándo dimos nuestro primer respiro? ¿Cuándo nos salió el primer diente? ¿Cuándo decidimos qué estudiar o cambiar de carrera?

En realidad, todos estos son llamados principios, principios de algo más, y continuación de algo más.

Pero al principio, al que él se refería, es al principio donde todo explotó, y dejamos de recibir la luz, por el simple hecho de recibirla.

Entiendan esto como metáfora, pero también como una realidad en la que vivimos.

Si somos Luz, ¿por qué decidimos dejar de recibirla?

Palabra clave en este enunciado: Decidimos

Decidimos, porque el recibir sin fin y sin un propósito nos convierte en el efecto, la víctima, actuar desde la reacción y estar en la inconsciencia.

Pero cuando recibimos con propósito, para dar y compartir, esa recepción se convierte en consciencia, en causa, en proactividad, en LUZ.

No tiene que ser difícil, pregúntaselo a tu alma, pero si conlleva un esfuerzo.

El esfuerzo, viene de saber que esa Luz no es lo que llamamos felicidad a ratitos, o alegría a ratitos, sino es tu esencia natural.

Y ese es el 99% que a veces dejamos de ver, por enfocarnos en el 1% que vemos.

Por ejemplo:

  1. Enfocarte en las cosas que sí tienes, en vez de lo que te falta.
  2. Dejar tu celular o cualquier equipo electrónico de 30 minutos a una hora antes de dormirte y darte el tiempo de agradecer y de simplemente estar presente.
  3. De repente cambia 30 minutos de Netflix por 30 minutos de conexión personal, de placer con sentido, de cocinar un postre rico…
  4. Dedicarte tiempo para saber cómo estas. A veces se va a poner muddy (lodoso o incomodo), pero ahí está también la entrada a ese 99%.
  5. Practica sonreír.
  6. Practica ver a los ojos a la gente.
  7. Atrévete a equivocarte, pero más importante, atrévete a intentarlo.

El principio no lo puedes cambiar, pero sí a partir de él comprender a qué vienes y en dónde estás.

Te das cuenta que está en ti la capacidad de decidir y de elegir hacia dónde quieres ir con sentido y con propósito.

Tal vez no tengas el cómo, pero teniendo el por qué y el para qué, lo demás empieza a llegar.